P. Chiron , T. Long-Depaquit , T. Murez , P.-H. Savoie
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Abstract
Los tumores del pene son los tumores urogenitales menos frecuentes y afectan mayoritariamente a varones entre la 5.a y la 7.a década. Suelen estar relacionados con una infección por el virus del papiloma humano y/o con una inflamación crónica. Su histología predominante es el carcinoma epidermoide; los tumores no epiteliales son excepcionales. Los tumores se desarrollan principalmente en el glande y el prepucio, y su diagnóstico se basa en la biopsia. Las pruebas de imagen son necesarias esencialmente si existen dudas sobre una extensión local hacia los cuerpos cavernosos y para buscar una afectación ganglionar inguinal: en tal caso, se basan sobre todo en la resonancia magnética. Si existen adenopatías inguinales palpables, el estudio de extensión se puede realizar mediante tomografía computarizada abdominopélvica y tomografía por emisión de positrones con 18-fluorodesoxiglucosa. En caso de tumor peniano sin adenopatías palpables, se recomienda la búsqueda del ganglio centinela. La estadificación clínica, histológica y morfológica tiene una importancia capital, al permitir escoger la modalidad de tratamiento más adecuada: el pronóstico de los tumores localizados es bueno y el pronóstico vital se relaciona con la invasión ganglionar. Es necesario un seguimiento a largo plazo, asociado al tratamiento de las consecuencias sexuales y urinarias de las terapias.