Educación en la postpandemia: el desafío de la escucha

Luis Eduardo Toledo Araya
{"title":"Educación en la postpandemia: el desafío de la escucha","authors":"Luis Eduardo Toledo Araya","doi":"10.35811/rea.v12i1.235","DOIUrl":null,"url":null,"abstract":"La pandemia por Covid-19 ha impactado de manera sustantiva las distintas esferas de la vida social. Los largos períodos de confinamiento preventivo, el contagio, el aislamiento, la enfermedad y la muerte han trastocado las dinámicas de interacción social a tal punto que –al cabo casi de casi tres años desde su inicio– aún nos encontramos en proceso de retomar la cotidianeidad que conocíamos. \nEl cierre de los establecimientos educativos, durante el año 2020 y parte importante del año 2021, ha puesto en entredicho el funcionamiento tradicional de la educación, acelerando la informatización de múltiples procesos y potenciando la comunicación entre los actores a través de las redes sociales y plataformas de reunión telemática. La reunión cara a cara, el acto de hablar enfrente de otros, el encuentro colectivo en un mismo espacio físico, entre otras acciones, que durante décadas resultaban tan necesarias como “naturales”, han devenido –desde el inicio de la pandemia– en acciones de riesgo y en amenazas para el bienestar de las personas. \nLos efectos de la pandemia en el sistema educativo han implicado un retroceso en los avances sectoriales de los distintos países. En Chile, por ejemplo, se ha documentado una baja en la matrícula, un alza en las tasas de inasistencia y un incremento en la desvinculación escolar. A ello, se suma la preocupación por el efecto en el logro de los aprendizajes que podría tener repercusiones en las trayectorias formativas de varias generaciones durante la próxima década. Las autoridades han alertado sobre el incremento de los problemas de salud mental en la población general, situación que encuentra su correlato en el estudiantado de los distintos niveles del sistema educativo. \nEn el país, el Ministerio de Educación recientemente ha dictado una Política de Reactivación Educativa Integral denominada “Seamos Comunidad”, cuyo propósito central es impulsar una respuesta integral y estratégica a las necesidades educativas y de bienestar socioemocional, que han emergido en las comunidades escolares durante la pandemia. Plantea cinco ejes para la política: convivencia, bienestar y salud mental; fortalecimiento y activación de aprendizajes; revinculación y garantía de trayectorias educativas; plan nacional de transformación de digital y conectividad; y el plan nacional de infraestructura. \nLo propuesto aparece como una respuesta robusta e integral ante el difícil diagnóstico postpandemia. Llegar a las comunidades educativas y a la ciudadanía con un discurso que destaque el valor de la educación y la relevancia de sostener las trayectorias educativas de los estudiantes es, sin duda, una tarea de gran envergadura para esta política pública. No obstante, este cometido no sólo debe contemplar la definición de un relato atractivo y una estrategia comunicacional que lo difunda masivamente. Se debe constituir una alianza con los actores de los establecimientos educativos que facilite la identificación de sus propias convicciones en torno a la relevancia de reactivar el sistema educativo, recuperar la vinculación con los estudiantes y reimpulsar los procesos de enseñanza-aprendizaje. \nConvocar a los estudiantes y sus familias a seguir siendo parte del sistema educativo es una tarea enorme, un desafío que atraviesa las interacciones y la cotidianeidad de la vida escolar. Usualmente, en estas instancias se identifican con facilidad el relato de la política pública, las declaraciones propias de cada comunidad educativa y las creencias/saberes de los agentes educativos que conducen el proceso; pero, también se hace necesario reconocer la presencia de los estudiantes y de sus familias como portadores de una perspectiva propia en torno a lo que significa habitar el sistema educativo. \nSi bien la pandemia por COVID-19 es un hecho compartido por la sociedad en su conjunto, los contextos, las experiencias particulares que cada uno ha debido enfrentar y la vivencia subjetiva de este período abren la ventana a lo múltiple, lo heterogéneo. Por lo tanto, lo sustantivo no es el relato con el que se llega a los estudiantes y las familias, sino que la forma en la que se logra un acercamiento a los significados que estos han ido construyendo en torno a la educación, en sus trayectorias educativas previas, durante el período de pandemia y la etapa de reencuentro educativo presencial. \nLa escucha es la clave, es la llave que permite el encuentro con los otros, con su experiencia. Es esencial que quienes laboran en educación cultiven esta habilidad en el día a día y que, junto con compartir el propio discurso, generen espacios para la expresión del otro, para la construcción de su propio relato. Una genuina apertura posibilita el acceso a la diversidad de vivencias que los sujetos han tenido con la pandemia, algunas marcadas por el sufrimiento y la pérdida mientras que otras por la posibilidad de disfrute y reencuentro que implicó el confinamiento. Todas las vivencias de este inesperado proceso histórico, entre otras variables estructurales y de contexto, tributan a la configuración de una forma de vinculación particular con el sistema educativo. \nEste crisol de experiencias humanas se reúne y se encuentra en cada comunidad educativa, barrio o territorio. Es imperativo dialogar sobre ellas, reconocerlas, acogerlas; recoger los sentidos e, incluso, los sinsentidos de la relación con el sistema educativo. El descubrimiento de estos significados es una oportunidad para la mutua transformación y para el diseño de senderos compartidos desde los cuales establecer nuevos contratos de adhesión al sistema educativo. \n ","PeriodicalId":133404,"journal":{"name":"Revista Educación Las Américas","volume":"34 1","pages":"0"},"PeriodicalIF":0.0000,"publicationDate":"2023-01-30","publicationTypes":"Journal Article","fieldsOfStudy":null,"isOpenAccess":false,"openAccessPdf":"","citationCount":"0","resultStr":null,"platform":"Semanticscholar","paperid":null,"PeriodicalName":"Revista Educación Las Américas","FirstCategoryId":"1085","ListUrlMain":"https://doi.org/10.35811/rea.v12i1.235","RegionNum":0,"RegionCategory":null,"ArticlePicture":[],"TitleCN":null,"AbstractTextCN":null,"PMCID":null,"EPubDate":"","PubModel":"","JCR":"","JCRName":"","Score":null,"Total":0}
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Abstract

La pandemia por Covid-19 ha impactado de manera sustantiva las distintas esferas de la vida social. Los largos períodos de confinamiento preventivo, el contagio, el aislamiento, la enfermedad y la muerte han trastocado las dinámicas de interacción social a tal punto que –al cabo casi de casi tres años desde su inicio– aún nos encontramos en proceso de retomar la cotidianeidad que conocíamos. El cierre de los establecimientos educativos, durante el año 2020 y parte importante del año 2021, ha puesto en entredicho el funcionamiento tradicional de la educación, acelerando la informatización de múltiples procesos y potenciando la comunicación entre los actores a través de las redes sociales y plataformas de reunión telemática. La reunión cara a cara, el acto de hablar enfrente de otros, el encuentro colectivo en un mismo espacio físico, entre otras acciones, que durante décadas resultaban tan necesarias como “naturales”, han devenido –desde el inicio de la pandemia– en acciones de riesgo y en amenazas para el bienestar de las personas. Los efectos de la pandemia en el sistema educativo han implicado un retroceso en los avances sectoriales de los distintos países. En Chile, por ejemplo, se ha documentado una baja en la matrícula, un alza en las tasas de inasistencia y un incremento en la desvinculación escolar. A ello, se suma la preocupación por el efecto en el logro de los aprendizajes que podría tener repercusiones en las trayectorias formativas de varias generaciones durante la próxima década. Las autoridades han alertado sobre el incremento de los problemas de salud mental en la población general, situación que encuentra su correlato en el estudiantado de los distintos niveles del sistema educativo. En el país, el Ministerio de Educación recientemente ha dictado una Política de Reactivación Educativa Integral denominada “Seamos Comunidad”, cuyo propósito central es impulsar una respuesta integral y estratégica a las necesidades educativas y de bienestar socioemocional, que han emergido en las comunidades escolares durante la pandemia. Plantea cinco ejes para la política: convivencia, bienestar y salud mental; fortalecimiento y activación de aprendizajes; revinculación y garantía de trayectorias educativas; plan nacional de transformación de digital y conectividad; y el plan nacional de infraestructura. Lo propuesto aparece como una respuesta robusta e integral ante el difícil diagnóstico postpandemia. Llegar a las comunidades educativas y a la ciudadanía con un discurso que destaque el valor de la educación y la relevancia de sostener las trayectorias educativas de los estudiantes es, sin duda, una tarea de gran envergadura para esta política pública. No obstante, este cometido no sólo debe contemplar la definición de un relato atractivo y una estrategia comunicacional que lo difunda masivamente. Se debe constituir una alianza con los actores de los establecimientos educativos que facilite la identificación de sus propias convicciones en torno a la relevancia de reactivar el sistema educativo, recuperar la vinculación con los estudiantes y reimpulsar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Convocar a los estudiantes y sus familias a seguir siendo parte del sistema educativo es una tarea enorme, un desafío que atraviesa las interacciones y la cotidianeidad de la vida escolar. Usualmente, en estas instancias se identifican con facilidad el relato de la política pública, las declaraciones propias de cada comunidad educativa y las creencias/saberes de los agentes educativos que conducen el proceso; pero, también se hace necesario reconocer la presencia de los estudiantes y de sus familias como portadores de una perspectiva propia en torno a lo que significa habitar el sistema educativo. Si bien la pandemia por COVID-19 es un hecho compartido por la sociedad en su conjunto, los contextos, las experiencias particulares que cada uno ha debido enfrentar y la vivencia subjetiva de este período abren la ventana a lo múltiple, lo heterogéneo. Por lo tanto, lo sustantivo no es el relato con el que se llega a los estudiantes y las familias, sino que la forma en la que se logra un acercamiento a los significados que estos han ido construyendo en torno a la educación, en sus trayectorias educativas previas, durante el período de pandemia y la etapa de reencuentro educativo presencial. La escucha es la clave, es la llave que permite el encuentro con los otros, con su experiencia. Es esencial que quienes laboran en educación cultiven esta habilidad en el día a día y que, junto con compartir el propio discurso, generen espacios para la expresión del otro, para la construcción de su propio relato. Una genuina apertura posibilita el acceso a la diversidad de vivencias que los sujetos han tenido con la pandemia, algunas marcadas por el sufrimiento y la pérdida mientras que otras por la posibilidad de disfrute y reencuentro que implicó el confinamiento. Todas las vivencias de este inesperado proceso histórico, entre otras variables estructurales y de contexto, tributan a la configuración de una forma de vinculación particular con el sistema educativo. Este crisol de experiencias humanas se reúne y se encuentra en cada comunidad educativa, barrio o territorio. Es imperativo dialogar sobre ellas, reconocerlas, acogerlas; recoger los sentidos e, incluso, los sinsentidos de la relación con el sistema educativo. El descubrimiento de estos significados es una oportunidad para la mutua transformación y para el diseño de senderos compartidos desde los cuales establecer nuevos contratos de adhesión al sistema educativo.  
大流行后教育:倾听的挑战
Covid-19大流行对社会生活的各个领域产生了重大影响。长期的预防性监禁、传染、隔离、疾病和死亡已经改变了社会互动的动态,以至于在其开始将近三年之后,我们仍在恢复我们熟悉的日常生活的过程中。关闭期间的教育机构,到2020年和2021年的重要部分,封锁了运作的传统教育,加速信息化多项诉讼和赋权行为者之间的沟通通过社交网络和通讯会议平台。幕面对面会议,讨论在其他集体会晤在相同的物理空间,除其他行动外,几十年来的"自然"一样必要,,——在行动开始以来流行的风险和威胁人的福利。这一流行病对教育系统的影响导致各国部门进展的倒退。例如,在智利,有记录显示,入学率下降,辍学率上升,离校人数增加。此外,人们还担心对学习成就的影响,这可能会对未来十年几代人的学习轨迹产生影响。当局警告说,普通人群中心理健康问题的增加,这种情况与教育系统不同层次的学生有关。在该国,教育部最近颁布了一项名为“让我们成为社区”的全面教育复兴政策,其主要目的是推动对大流行期间学校社区出现的教育和社会情感福利需求作出全面和战略性的反应。它提出了五个政策轴:共存、福祉和心理健康;加强和激活学习;重新连接和保障教育轨迹;国家数字转型和互联互通计划;以及国家基础设施计划。该建议似乎是对大流行后诊断的困难作出强有力和全面的反应。通过强调教育的价值和维持学生教育轨迹的相关性的演讲,接触教育社区和公民,无疑是这一公共政策的一项重大任务。然而,这一任务不应仅仅包括定义一个有吸引力的故事和传播策略,以大规模传播它。必须与教育机构的行动者建立联盟,以促进确定他们自己关于重新激活教育系统、恢复与学生的联系和重新促进教学过程的相关性的信念。让学生和他们的家庭继续成为教育系统的一部分是一项艰巨的任务,是贯穿学校生活互动和日常生活的挑战。在这些情况下,公共政策的叙述、每个教育社区的声明和领导这一过程的教育代理人的信仰/知识通常很容易被识别;然而,也有必要认识到学生和他们的家庭的存在,他们对生活在教育系统中意味着什么有自己的观点。虽然COVID-19大流行是整个社会共同的事实,但每个人都必须面对的背景、特殊经历和这一时期的主观经历为多重、异质性打开了窗口。因此,不是故事跟名词,而是引导学生和家庭的方式要实现方法的含义,他们这些离去的建筑围绕其先前接受教育的权利,教育途径,大流行期间和面对面教育阶段集合点。倾听是关键,这是与他人相遇的关键,与他们的经验。对于那些在教育领域工作的人来说,在日常生活中培养这种技能是至关重要的,在分享自己的话语的同时,为他人的表达创造空间,构建自己的故事。真正的开放使人们有可能获得与大流行有关的各种经历,有些经历的特点是痛苦和损失,而另一些则是享受和团聚的可能性,这意味着监禁。 这一意想不到的历史过程的所有经验,以及其他结构和背景变量,有助于形成一种与教育系统的特殊联系形式。这个人类经验的大熔炉聚集在一起,在每个教育社区、社区或地区都能找到。我们必须讨论它们,承认它们,接受它们;收集与教育系统关系的意义,甚至是无意义。这些意义的发现是相互转变的机会,也是设计共享路径的机会,从这些路径中建立新的契约,以坚持教育系统。
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